Dorian Gray y el mito de la belleza

Fuente: Tim Alex @thelondoner (unsplash.com).

Hay algo de irresistible en cada página que invita la lectura de «El retrato de Dorian Gray», de Oscar Wilde, publicada en 1890. La trama expectante, el elenco de personajes que nos presenta el autor, encarnan de forma extrema la bondad y la maldad. Las dicotomías inherentes a la propia existencia humana, se ponen en discusión en esta no tan extensa obra de arte que constituye la única novela de Wilde, quien además destacó como dramaturgo y cuentista.

La belleza y la fealdad, juventud y vejez, la virtud y la desgracia, la bondad y la maldad, el placer y la compostura, todas estas son tensiones que se encuentran en el centro de la reflexión en esta novela. La historia se aproxima de forma filosófica a representar una de las obsesiones más latentes en la vida de los seres humanos, y ello es el poder de la juventud y la belleza.

Resumen

La historia nos habla de un joven muy bello que conoce a un artista, Basil, quien se maravilla con su belleza y lo convierte en su modelo artístico. Basil consideraba que una belleza así había de mantenerse intacta, idea opuesta a la de otro personaje, Lord Henry, quien encontraba en dicha cualidad la licencia para adquirir nuevas sensaciones. Ambos comienzan a relacionarse con Dorian y a influenciar su conducta, teniendo más éxito el segundo. Un hecho crucial es que Dorian tampoco quiere tener que abandonarse a la decrepitud y la fealdad, ya sea por el paso del tiempo, o por la degradación producto de una vida de libertinaje. Entonces, a modo de juego, hace una suerte de pacto para mantener su gracia y, sorprendentemente, funciona: el retrato que le regala Basil se degenera en lugar de él. Con ello, obtiene la venia para urdirse en una vida de placer y experiencias, aquellas que, si bien no degeneran su cuerpo, corrompen su alma. Finalmente, nuestro personaje principal no tolera su imagen corrupta, busca redención y, al no conseguirla, apuñala el retrato, llevando a cabo su muerte y la disolución del pacto (Zarate y Ospina, 2022, p. 37)

Tres son los personajes centrales de la historia:

Basil Hallward: es el autor del retrato de Dorian. Pintor, perteneciente a la clase media alta y amigo del protagonista. Representa la bondad, la inocencia, la pureza de espíritu, todas estas cualidades que manifiesta a través de su obra. Su experiencia sensorial está basada en la conexión con el objeto que representa y en la significación abstracta que para el autor tiene el sentido de la belleza, más allá de la materialidad del cuerpo.

Lord Henry Wotton: Aristócrata y un hedonista por excelencia. Es un personaje mezquino, malévolo, extremadamente machista y egoísta que representa, la contradicción de Basil. Es quien influye en Dorian, dándole a conocer el pecado como objeto de placer. Es quien le regala el libro que se convierte en la representación de la obra que Dorian llevaría a interpretar como su propia vida.

“Era el libro más extraño que había leído. Le parecía como si, exquisitamente ataviados, y al son delicado de las flautas, desfilasen ante él en mudo cortejo todos los pecados del mundo. Y, en verdad, que el libro entero le parecía contener la historia de su propia vida, escrita antes de haberla vivido”

Cuando se produce el primer encuentro entre Dorian y Lord Henry, este último le dice:

-Se alegra de haberme conocido, señor Gray-dijo lord Henry, mirándolo.
-Sí, ahora sí. Me pregunto si me alegraré siempre.
-¡Siempre! Terrible palabra. Hace que me estremezca cuando la oigo. Las mujeres son tan aficionadas a usarla. Echan a perder todas las historias de amor intentando que duren para siempre. Es, además, una palabra sin sentido. La única diferencia entre un capricho y una pasión para toda la vida es que el capricho dura un poco más.

Otro de los momentos cumbres de la obra es cuando Dorian conoce a Lord Henry en la ocasión en que Basil estaba pintando el cuadro. Mientras este le daba los últimos retoques a la obra, Lord Henry y Dorian salen al patio y entablan una conversación que, de forma sucinta, recoge la visión del mundo que se presenta como crítica de la historia y lo que da pie al objeto de deseo de Dorian, cuando Henry le dice:

-Usted la más maravillosa juventud, y la juventud es lo más precioso que se puede poseer (…) No; no lo siente ahora. Pero algún día, cuando sea viejo y feo y esté lleno de arrugas, cuando los pensamientos le hayan marcado la frente con sus pliegues y la pasión le haya quemado los labios con sus odiosas brasas, lo sentirá, y lo sentirá terriblemente (…) Y la belleza es una manifestación de genio; está incluso por encima del genio, puesto que no necesita explicación (…) No admite discusión. Tiene un derecho divino de soberanía. Convierte en príncipes a quienes la poseen (…) Sí, señor Gray, los dioses han sido buenos con usted.

Dorian Gray: es de clase alta, nieto del último lord Kelso. El apodo “Príncipe azul”, dado por la actriz y su entonces prometida Sibyl Vane antes de morir, desemboca en una reflexión en torno a la falacia de la idea del amor romántico. Sibyl, joven de 17 años y enamorada de la idea de su Príncipe Azul, título con el que siempre se dirige a Dorian, se termina despojando de todo su amor propio y se humilla ante él.

La idealizada belleza y juventud expresada en «El retrato de Dorian Gray» pasa de convertirse en objeto de deseo a su peor pesadilla. El cuadro le devuelve, cual espejo de su alma, la verdadera imagen que despiertan sus acciones, una que dibuja al monstruo que lo habita. La máscara de la eterna juventud le permite escudarse en la belleza como norma socialmente aceptada, y solo esto le da la posibilidad de salir ileso en muchas de sus viles acciones. La belleza como objeto deseado se convierte en la perdición que lo lleva finalmente a atentar contra su propia vida.

La historia tiene como colofón el deseo de Dorian, de liberarse del castigo de la juventud y la belleza. Y en un intento por romper las cadenas que lo ataban a la desfiguración de su propia imagen en el cuadro, termina arremetiendo contra sí mismo.

«En el suelo, vestido de etiqueta, y con un cuchillo clavado en el corazón, hallaron el cadáver de un hombre mayor, muy consumido, lleno de arrugas y con un rostro repugnante. Solo lo reconocieron cuando examinaron las sortijas que llevaba en los dedos».

Referencias bibliográficas

Zarate, L., Clavijo J. y Ospina, J. (2022). La construcción de la experiencia placentera y los límites de lo humano. Un análisis estructural de ‘El retrato de Dorian Gray’ de Oscar Wilde(15). A&H, Revista de Artes, Humanidades y Ciencias Sociales. 32-52.


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